Diario HOY

Responsabilidad con el Perú

Responsabilidad con el Perú

 

La segunda vuelta del 6 de junio pasado es tal vez el proceso electoral más reñido de toda nuestra historia.
El escaso margen que separa las votaciones de ambos contendientes y, sobre todo, los pedidos de nulidad de actas presentadas por uno de ellos, no permiten hasta el momento proclamar oficialmente al ganador de la contienda.

En ese escenario, lo apropiado y democrático es esperar con paciencia que los organismos electorales competentes terminen la revisión de las actas que han sido materia de objeciones, a fin de que los votos contenidos en ellas sean incorporados al cómputo oficial lo antes posible.

En tanto esto ocurra, es preciso no generar dudas sobre la transparencia y legalidad del proceso y especialmente de sus resultados. Las Elecciones Generales 2021, tanto la primera como la segunda vuelta, se desarrollaron en un marco de apego a los estándares internacionales de limpieza, como lo han corroborado misiones de observación de organismos independientes como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore). Recientemente, ambas entidades han felicitado tanto al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) como a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) por organizar comicios impecables, especialmente en un contexto adverso como el de la pandemia del nuevo coronavirus.

Tal como ha ocurrido antes, siempre hay algunas irregularidades menores producto de deficiencias en el sistema que, sin embargo, no comprometen la limpieza de los comicios, razón por la cual los peruanos debemos tener la confianza en que el resultado será fiel reflejo de la voluntad popular.

En aras de garantizar a la población absoluto apego a la ley en esta etapa, el JNE ha transmitido algunas de las sesiones en las cuales se evalúa las impugnaciones de los votos y su presidente, Jorge Salas Arenas, ha explicado a la opinión pública con argumentos jurídicos las razones que motivaron decisiones tomadas por el tribunal electoral, como la de no ampliar el plazo para presentar acciones de nulidad en contra de algunas de las actas de votación.

En ese contexto es preciso que los candidatos formulen cuantas veces sea necesario un llamado a la calma a la población, principalmente a sus seguidores.

El objetivo debe ser distender el actual clima de tensión postsegunda vuelta y evitar que escale a niveles que podríamos lamentar.

El enemigo de un peruano no puede ser otro peruano solo por pensar distinto en el ámbito político.

No hay que perder la persepectiva de que el adversario más inmediato por enfrentar es la pandemia del covid-19, a la cual podremos vencer más rápido siempre y cuando prime la unidad antes que el divisionismo.

En consecuencia, es urgente mostrar una real actitud democrática, aceptar la decisión soberana del pueblo y reflexionar seriamente antes que ocasionar un daño al país.

Los intereses políticos y partidarios no deben estar nunca por encima de los supremos intereses del Perú.